Adultez Media




La adultez media, también conocida como mediana edad, es el periodo que se da entre los 40 y 65 años de edad, después de la adultez temprana y antes de la adultez tardía. Se considera una etapa muy importante para el desarrollo de la esfera intelectual y artística, y por tanto es un periodo de autorrealización.

Entre los aspectos de más importancia para la vida de las personas que se encuentran en la adultez media están su carrera profesional, el cuidado y educación de sus hijos y la preparación de su futura jubilación.

 

Características físicas

A lo largo del periodo, entre los 40 y 65 años de edad, aparecen algunos signos de envejecimiento. La mayoría alcanza la mediana edad con algún rasgo que evidencia que están cada vez más cerca de la tercera edad, aunque no son necesariamente síntomas de enfermedad o problemática de salud, sino más bien muestras de que van pasando los años. Cabe mencionar que los estilos de vida arrastrados desde la juventud, así como la composición genética y factores conductuales influyen en los cambios físicos que puedan presentarse.

Entorno a los 40 años los órganos sensoriales empiezan a perder agudeza. Los problemas de la vista relacionados con la edad se presentan en cinco ámbitos: visión cercana, visión dinámica (lectura de letreros en movimiento), sensibilidad a la luz, búsqueda visual (por ejemplo, localizar un letrero) y velocidad de procesamiento de la información visual. Por el lado de la audición, surge la presbiacusia (pérdida progresiva del oído), que se hace notoria después de los 55 años, especialmente con sonidos de alta frecuencia.

En lo que se refiere al aspecto físico como tal, la piel comienza a perder tersura y firmeza, el cabello se vuelve más delgado y aparecen las canas. La gente de edad media tiende a aumentar de peso debido a la acumulación de grasa y pierde estatura porque se encogen los discos vertebrales. Aparecen arrugas, siendo las más comunes las “patas de gallo”. Hay pérdida ósea entre los 50 y 60 años, siendo dos veces más rápida en mujeres y a veces produciendo osteoporosis. Existe poca o nula disminución del funcionamiento de órganos. Sin embargo, en algunas personas el corazón comienza a bombear más lento a mediados de los 50 años.

 

Características psicológicas

Los adultos de mediana edad suelen mostrar mayor confianza y seguridad en sí mismos que cuando eran jóvenes. El haber vivido muchas experiencias y comprender mejor cómo funciona el mundo les hace sentir que van más sobre seguro, además de comprender cuáles son sus verdaderas capacidades y saber en qué situaciones no van a tener problema para exhibirlas.

Pero no se puede obviar tampoco que es al comienzo de esta etapa que algunos individuos empiezan a manifestar ciertas dificultades. Es frecuente que al superarse la barrera psicológica de los 40 años de edad se entre en un período de incertidumbre identitaria, conocida como la crisis de la mediana edad. Esta crisis se caracteriza por un fuerte estrés producido por el hecho de que la persona se da cuenta de que no ha conseguido cumplir algunos de sus objetivos vitales y ya está a mitad de su vida. Esto hace que quieran revivir sus mejores años de juventud, cambiando su estilo y comportamiento en general.

Además, es más frecuente que los adultos de edad media, en comparación con los jóvenes y los mayores, sufran trastornos psicológicos graves: tristeza profunda, nerviosismo, inquietud, desesperanza y sentimientos de minusvalía la mayor parte del tiempo.

 



Sexualidad y relaciones

La sexualidad, como no, tiene sus particularidades durante la adultez media. El deseo sexual sigue siendo intenso, pero no tanto como el que se da durante la adultez temprana. A medida que las personas se van acercando a la tercera edad, sienten cada vez menos deseo sexual, aunque eso no significa que se llegue a perder por completo.

El sexo se sigue disfrutando, pero su intensidad y frecuencia es menor y se vive de otra manera. Hombres y mujeres tienen una mayor confianza en sí mismos, por su experiencias vitales y mayor madurez, se disfruta la propia sexualidad de una forma menos pasional, pero más profunda durante la mediana edad.

Cabe decir que pueden haber ciertos problemas asociados a la edad media que entorpecen el disfrute del sexo, o directamente imposibilitan que hayan relaciones sexuales con la pareja. Uno de estos problemas es la pérdida de intimidad, relacionada con una excesiva carga laboral, falta de momentos de soledad para la pareja a causa de tener que cuidar de los hijos o altos niveles de estrés. Además de problemas fisiológicos que impiden disfrutar de una vida sexual plena, tales como la falta de erecciones e incluso pérdida de libido prematura.

 

Términos de desarrollo

Desarrollo evolutivo

Se puede definir al desarrollo evolutivo como un conjunto de procesos de cambio a todos los niveles que ocurren a lo largo del ciclo vital y que son fruto tanto de nuestra relación con el ambiente que nos rodea, como de las predisposiciones genéticas.

Los cambios presentan dos formas: cuantitativas (variación en el número o cantidad de algo, como la estatura, el número de palabras aprendidas,…) y cualitativas (estructura u organización, como la manera de procesar la información o manera de reaccionar ante las situaciones).




Además hay dos tipos de cambios: los típicos de la edad, por los que todos pasamos y por otro lado, los individuales: en el desarrollo hay diferencias individuales en el momento en que aparecen y en la duración de esos cambios. A medida que nos hacemos mayores, las diferencias individuales aumentan.

En la adultez media se observa el desarrollo evolutivo de la siguiente manera:

Al envejecer, el cerebro experimenta deterioros en varias áreas, sobre todo en el caso de tareas que requieren un tiempo de reacción rápida o hacer malabares con múltiples ocupaciones. Con la edad disminuye la capacidad para ignorar distracciones, lo que hace más difícil realizar muchas cosas al mismo tiempo. Algunos de esos deterioros pueden deberse a cambios físicos reales en el cerebro. Por ejemplo, en la edad media se hace más frecuente el fenómeno de la punta de la lengua (FPL) en que la persona está segura de que sabe una palabra pero no puede recuperarla de la memoria, y es probable que esto ocurra debido a una atrofia en la ínsula izquierda, un área del cerebro asociada con la producción del habla.

Sin embargo, el conocimiento basado en la experiencia puede compensar los cambios físicos. Por ejemplo, los trabajadores de edad media son menos propensos que los trabajadores más jóvenes a sufrir lesiones incapacitantes en el trabajo, lo que puede ser producto de la experiencia y el buen juicio que compensan cualquier disminución en la coordinación y habilidades motrices.


Desarrollo cognitivo

El desarrollo cognitivo abarca todos los procesos a través de los cuales el ser humano adquiere habilidades que le permiten interpretar la realidad e interactuar con ella de una forma eficiente. Por tanto, se entiende el desarrollo cognitivo o cognoscitivo como la evolución de las capacidades intelectuales, de las cuales la inteligencia es una de las más importantes.

Jean Piaget planteó que el desarrollo cognitivo comenzaba desde el nacimiento, y que era una combinación entre factores ambientales y los procesos de maduración biológica. El autor describe cuatro etapas, y asume que los procesos cognitivos van organizándose de forma progresiva, de tal manera que no es posible adquirir las habilidades propias de una etapa sin haber pasado por la etapa previa.

En la adultez media las personas muestran una competencia mayor para resolver problemas de su campo, esto debido a la pericia (conocimiento especializado, refiere a la habilidad de recordar y usar la información aprendida en la vida). Los avances de la pericia continúan durante toda esta etapa de la adultez y son relativamente independientes de la inteligencia general y de los deterioros del sistema de procesamiento de la información. Debido a la experiencia, el procesamiento de la información y las habilidades fluidas se encapsulan, es decir, se dedican a clases específicas de conocimientos para hacerlos más fáciles de recuperar, acumular y usar.

Se podría decir que tal como el adulto joven, el medio posee un pensamiento formal, sin embargo, este tiene una particularidad de rigidez haciéndole difícil de enfrentar el cambio y la novedad de las diversas situaciones que vive. Se plantea entonces, que el adulto medio tendría un pensamiento “Postformal” en el que integra la lógica con la intuición y la emoción, concilia ideas y hechos contradictorios y añade nueva información a lo que ya sabe. Interpretan lo que leen, ven y escuchan en términos de lo que significa para ellos, filtrando la información a través de su experiencia y aprendizaje de toda la vida.

Por otra parte, existe temor en relación con la pérdida de habilidades mentales debido a que puede haber una disminución de memoria, mayor tiempo en terminar una tarea o solucionar un problema porque se distraen con mayor facilidad. Estos son cambios comunes en las destrezas intelectuales. En las personas sanas, sus habilidades verbales y razonamiento tienden a ser mejores, así como la habilidad para organizar y procesar información visual.


Desarrollo emocional

El desarrollo emocional o socio-emocional representa un componente del desarrollo en la infancia. Es un proceso integrativo y gradual a través del cual los niños adquieren la capacidad de entender, experimentar, expresar y gestionar emociones y desarrollar relaciones apropiadas con los demás. Como tal, el desarrollo emocional abarca un amplio rango de habilidades y estructuras, incluyendo entre otras: autoconsciencia, atención conjunta, juego, teoría de la mente (o comprender las perspectivas de los demás), autoestima, regulación de las emociones, amistad y desarrollo de la identidad.

El desarrollo emocional en la niñez depende de tres factores: Factores innatos (refieren a las emociones básicas compartidas por todas las culturas y a la aparición temprana de la expresión facial de las mismas); Factores psicológicos (permiten la comprensión de las emociones ajenas a través de la comprensión teórica de la mente) y Factores sociales (marco cultural en el cual el niño se desarrolla y aprende a expresarse).

Con la llegada de la adultez media se empiezan a generar cambios importantes en las personas, en esta etapa los papeles personales y laborales son interdependientes y se ven regidos por la sociedad y las oportunidades que esta le da a cada persona. Debido a esto aumentan las responsabilidades y papeles exigentes, por lo tanto, esta etapa puede ser considerada estresante. También, es considerada una etapa de autorrealización y productividad, ya que se asciende profesionalmente y la persona está en planes de formar una familia o ya la tiene. Las personas suelen mirar lo que han vivido hasta el momento y lo que les queda por vivir, considerando esta etapa como una época para replantear metas y aspiraciones y así aprovechar el tiempo que les queda por vivir.

En esta etapa algunas personas entran en una crisis identitaria que puede ser causada por la insatisfacción o sensación de estancamiento ya que la adultez intermedia es una época de revisión de la historia personal. Se dice que antes de esta etapa la persona mira la vida en términos de los años vividos, luego comienza a mirar hacia la vida en términos de cuántos años le quedan por vivir. Por otro lado, algunos adultos cuentan con una historia que los satisface, de la cual se sienten orgullosos, debido a que lograron todo lo que se propusieron anteriormente.


Desarrollo social

Es un proceso de cambios o transformación evolutiva de la persona. La maduración y la interrelación con los otros, ayudan en la adquisición de capacidades. Estas capacidades permiten vivir y desarrollarse como un ser individual y social, en los diferentes contextos.

Las adquisiciones son muchas y muy variadas. En todas hay aspectos cognitivos, afectivos y conductuales.

En el desarrollo social, toda persona posee sentimientos respecto a los demás, lo que deja en evidencia que la conducta social no puede ser separada de las emociones. Así también, el entorno es un factor sumamente importante en el desarrollo social del individuo, pues sus conductas adquieren sentido por las relaciones en las que se encuentra: familiares, sociales y culturales.

Para la mayoría de los adultos de edad media, las relaciones son la llave más importante del bienestar, y pueden ser una fuente importante de salud y satisfacción. Sin embargo, las relaciones también generan exigencias estresantes que suelen ser más pesadas para las mujeres. El sentido de responsabilidad e interés por los otros puede dañar el bienestar de una mujer cuando los problemas o infortunios acosan a su pareja, a sus hijos, padres, amigos o compañeros de trabajo.

En cuanto al matrimonio, la satisfacción marital por lo general toca fondo al principio de la edad media, cuando muchas parejas tienen hijos adolescentes y están muy ocupadas con sus carreras. Por lo general, la satisfacción alcanza su punto más importante cuando los hijos crecieron; muchas personas están retiradas o empiezan su retiro y la acumulación de bienes de toda la vida ayuda a aliviar las preocupaciones financieras.

Por otro lado, las redes sociales suelen reducirse e incrementar su nivel de intimidad en la mitad de la vida. Sin embargo, las amistades persisten y son una fuente importante de apoyo emocional y bienestar, en especial para las mujeres. La calidad de las amistades en la mitad de la vida a menudo compensa el escaso tiempo compartido. En especial durante una crisis, como un divorcio o un problema con un padre que envejece, los adultos recurren a los amigos para recibir apoyo emocional, orientación práctica, consuelo, compañía y conversación.

Los años medios pueden traer consigo cambios espectaculares, aunque graduales, en las relaciones entre padres e hijos. Muchas personas de edad media ven a sus padres de manera más objetiva que antes, como individuos con virtudes y defectos. Aunque no vivan cerca uno del otro, la mayoría de los hijos de edad media y sus padres tienen relaciones cálidas y afectuosas que se basan en el contacto frecuente, la ayuda mutua, los sentimientos de apego y los valores compartidos. También puede ocurrir un cambio de roles, transformándose también, además de cuidadores de sus hijos, en cuidadores de sus propios padres.







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